Hace días que vengo más seguido al patio abro la manguera riego todas las plantas, las partes secas, hago barro inundo el patio y me entierro los pies no sé cómo llamar esto sin decir: inundar el agua de la manguera es el único agua que no me da miedo será porque puedo controlarla con mis manos. Un pájaro viene, se acerca entre yuyos que se alzan en busca de aire mete sus patas en el bebedero de los gatos y después su cuerpo parece confiado ahí, se baña. Escribo mientras escucho batir sus alas los gatos cascabelean los dientes, bajan con rapidez de los techos ya es tarde, el pájaro vuela igual se acercan a la fuente la huelen y beben desesperados con una sed infinita, de un agua que pesa distinta, con un sabor que esconde eso que antecede la piel. Todo está quieto, no hay pájaros ni gatos solo una tierra que parece más fértil que antes más negra, más fresca y húmeda. Hoy dijeron que será una niña la extensión de mí es un bostezo enorme que me paraliza como me paraliza el agua cuan...
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Constelación
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El arquetipo es un fondo heredado donde levanto las piedras y una tierra negra y limpia ya no se esconde son las 12 hace mucho, a esta misma hora trajiste el sol en tus ojitos y aprendí que el mediodía es mirarte, nutrirse. Pienso mucho en vos que sos respuesta a mis preguntas, la forma que encuentro de no seguir en el descuido, de concebir cada tanto una importancia plena, que me sostenga. También pienso en ella que no tuvo la misma suerte y fue arrancada apenas brote y parirá ahora siendo plaga tal vez eso sirva para que me llame en sueños o me necesite. Pienso en el mar me veo sentada cerca de ese gran vientre de agua, de su sonido que mece mi fragilidad y me acuna pienso en el agua, en el vientre y en mi madre que quedó sola y no sé qué decir cuando pregunta: " ¿a dónde fuiste? "
12 de septiembre - Lía
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Anoche cómo si necesitara suavizar algo le pasé la cuchara a ese dulce en la heladera, di vueltas por la casa aprontando cosas en un bolso, ordenado tanto todo y después me acosté, era tarde y estaba incómoda pero me dormí enseguida. Hoy no me levanté mejor, me dolía el estómago como si tuviese una pregunta abierta adentro, después Consu me abrió los huesos con un poema hermoso que me mandó. ahora entiendo vos allá estabas igual, abriéndote de a poco, suavizando los bordes de las horas, siendo una extensión conmigo, un rojo fuerte maduro, pariendo el fruto de tu nombre, de mí nombre.
Un lugar en el camino
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Siempre supe que hay historias detrás de las historias pero la de ella, condenadamente suya es tan viva como el nombre que la sostiene. Se conocieron en un mundo donde se guarda la lengua y se muerden los ojos y se escuchan ecos y se miran y despiertan otros ecos como huracanes fugaces que después se van. En el intento de acomodar el montoncito de recuerdos estaba su voz, una voz que según ella le destruyó el cuerpo cubierto de ausencia y de espera y la armó de coraje como se arma un equilibrista que tiembla como si la vida dependiese en serio de una cuerda. La voz de él en el teléfono fue un hilo perfecto como si no hubiese nadie más ella tuvo que pararse frente al paisaje tomar aire para que no se le cayeran las piernas y respirar en ese momento deseó tanto ser ella misma que tuvo que tocarse la cara y los brazos mientras unos atardeceres anaranjados aterrizaba...
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El bosquejo en la punta de la lengua ahora mismo un golpe de luna a principio de febrero, el chocar de aires de nuestras bocas cuando dormimos y no tanto. Un calendario a la mitad cuando al mes le sobran quince días y un silencio lento nos empieza a trepar. Subibajar o bajasubir de a poco con un espiral, una flor y un hambre nuevo.
Predicción
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Vallejo venía en sus tiempos libres y cada día levantaba un poco más esa construcción en medio del living que llamaban chimenea. Elegía los mejores ladrillos, los medía, los cortaba, les daba la inclinación justa planeando de antemano el recorrido que haría el humo hacia arriba. No recuerdo que la hayamos prendido ni una sola vez parecía estar hecha para el futuro.
El Terry
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Con el Terry pasábamos tardes tirados en el fondo esperando que salieran de un hueco las hormigas, con lupa en mano y una pinza yo las metía rápido en un frasquito y él de un lengüetazo en la panza. Las que lograba guardar las alimentaba con yuyos, agua azucarada y le perforaba la tapa al frasco. Teníamos un arreglo él hacía guardia hasta que yo volvía de la escuela entonces yo le revisaba la lengua y el hocico por las dudas y si todo estaba bien en vez de hormiga ligaba pan con manteca.