lunes, 3 de abril de 2017

La anchura de una tarde traslúcida que alumbra
ungir la tentación de verte,
de tropezar con las olas doradas de tu pelo
chocando donde el sabor sube y desciende.
Intenciones de nácar, bálsamo perpetuo.
Se abre sin prisa un capullo todo nuestro
y se enciende rojo el faro del amor.
Yo quiero caer en un día
como una lluvia viva
entre todos los días
caer apenas en este
que me alumbra y me palpa
porque es un día caído
como yo que también lluevo,
caigo y me detengo.
Si se dejan los días
de todos quiero este
de lluvia que canta
de caricia
y de beso.
Compro todos los días
para atraparlos con la boca
como a estrellas fugaces
tragando el deseo
llenando con días quietos la sangre
tramando una tregua y un regalo.

Y si te toco nos mojamos
somos gota y lluvia

que cabe en mi mano.