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De un perfume

¿Y ese baúl de cartas, esas semillas, ese perfume?
Al principio era apenas, ahora crece por todo.
Las sábanas se hilvanan en el azúcar
de tus manos nacen peces y algunas hojas.
Le hacemos al frío el poema.
Vamos a disimular,
sería como una chimenea recién encendida,
ya se apagará.
Los vecinos están mirando,
el vino se vuelca,
se desparrama la sed
como flor abierta.
Los vecinos miran hacia arriba
soplan el fuego, lo vuelven enorme,
traerán todo el insomnio
de apenas una semilla en pleno beso.
¡Oh dios!
de un perfume.

Cualquier  horizonte se desvanece
bajo la sombra de tu espalda tendida
y las caricias.

Sería

Un cerezo japonés
rojo,
vivo como carne,
voluptuoso,
una joya de la naturaleza.
Bajo mi copa meditarían los monjes
y a mis pies
danzarían los peces de colores en el lago,
sería un santuario
el perfume en la primavera.

Pero es larga la palabra
y apenas soy la plaga
la maleza de furia
que afecta la planta,
una invasión propagándose
sin aislamiento,
sin cura y sin veneno
zampando vida.
Ni niño, ni nube
nuez nácar,
norte.
Nutrido naranjo,
necesario.
Nenúfar naciendo.
¡Nunca nuestro!
Algo sucede, despierta, se abre
se hunden las cartas sobre la mesa,
se instala el silencio,
la verdad muerde la espera.
El oráculo está listo para el ritual
danzan en circular pupilas y manos.
Traza constelaciones el hilo del umbral
donde se frotan las estrellas para hacer polvo,
donde se siembra un primer latido.
El punto de Aries se ilumina,
las respuestas del incógnito
se cosen al fuego del dragón.
Se define un lunar por cada planeta,
circunda la curvatura del sol en su primer vuelta
prueba la consistencia de la materia,
atraviesa el cuerpo que me define.
Nazco.
Besame lento, muy lento
con la suavidad de tus manos dibujame cielos en el pecho
erizame los poros de la piel y los pezones
pellizcame y no dejes de besarme.
dame la temperatura de tu boca y tu lengua
quiero imaginarla moviéndose inquieta debajo de mi abdomen
mas abajo, bien abajo.
Ahí donde el gemido previo al gemido
arulla en el aliento y hace que me mueva desde el centro.
te quiero brusca, grosera, directa
cuando mi goce te calienta,
cuando le quitas tiempo al tiempo
y me tanteas sin prisa, cuando me pones a punto.

Haceme tangible to - ca - me
uno a uno cada punto
volveme trazo fino,
rebuscado y delicado.
Seguí bajando explorá mi tierra
inventá una historia a este mapa
plantá bandera con tus dedos
sosteneme con fuerza, salvame.
Adentrate en mi sexo, naufragá.

Haceme el verano y la sed
yo seré durazno perfumado,
maduro y jugoso.
Comeme con las manos,
con todo el hambre acumulado,
devorame.
sostené toda la forma de mis nalgas,
toda la fruta.
con el instinto clavado en los ojos
mirá a…
El frío arropó la carne
partió el aire en el grito de una bala,
el fusil entró en la sangre
rompiendo en pedazos el aliento.
El enemigo tiene forma de cuervo,
bajaste la mirada dentro del umbral.