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Acá estoy afuera
afuera de todo y adentro de mí
debajo de mis pies, el pasto
aflojo los hombros,
respiro
espero algo que no sé que es
y otra vez respiro
siento un baldazo de olores
que se abren y cierran todo el tiempo
incienso,
salvia,
burrito,
menta
es el gualicho en los rincones
para esta chinita
un quitapenas.
Dejo caer la amatista
veo un brote nuevo
y mi dedo con tantos bordes
apoyado en la nariz
cuando lo miro
tengo un revoltijo en los ojos
que prende y apaga
un velo transparente me cubre
es un hambre enorme y dulce
por oler y mirar
por tener
por estar
un boleto de ida
claroscuro, brillante
un viaje
un pacto en el aire
fucsia
tibio
de purpurina
cascabelea la pulsera
y se aquieta. Despierta en un trono blanco
la reina de la noche.
Quizás lo que quema todo el tiempo
no es el fuego
sino la furia que es brava
y no pasa de página
y se eriza y enrojece desde adentro
como queriendo nacer siempre
contra todo.
Tornasola enorme la impotencia
la vuelve poderosa e irremediable
hasta el ¡boom!
entonces quema todo siempre
con esa fuerza que solo empieza
y se instala
y no hace más que escupir contra el fuego.
Despertar pálido
blanco hielo
inesperado
hondo
duro
extranjera en mí
¿dónde estoy? Escucho truenos
me hacen sentir que sigo acá
que todavía hay algo cierto
que puedo decir
me descalzo sobre el pasto reverdecido de la lluvia anterior
miro enfrente
es tan cerca y tan lejos
eso que pasa por el corazón.
Caen gotas nuevas
el olor a tierra mojada
me lava las uñas
de un dolor ajeno
que hago mío.
Todavía algunos pájaros
revolotean hacia alguna parte
hacia un refugio cualquiera
que es un abrazo
o un intento de no alejarse.
Llora un niño pequeño,
la noche,
el beso,
el silencio
o alguien
debe partir.
Vengo de un estado que no importa
de un tiempo para irme o quedarme
para no estar en un solo lugar
para que me sigan
para llenar lo quieto
para ver nacer el ruido y la magia.
Vengo a componer una entrevista en tus ojos para que no te rindas y creas o desconfíes peo tengas al menos una chance de levantar a mirada. Me acerco al espejo
tomo forma en lo que veo
me ato el pelo
cierro los ojos
mis brazos cuelgan como serpentinas
los muevo lento
me muevo rápido
me ablando
me alzo
me dejo caer
como si el movimiento me alivianara
mitad espuma, mitad arena
doy vueltas
los pliegues de la pollera se me abren
como una campana
que abre tantas veces el silencio
dejo que entre el aire
zigzagueando
a un lado y al otro de mis caderas
y cuando trepa
fosforecen mis pies en los zapatos
y antes, mucho antes
que llore una soleá
las manos se me abren.
Me mirás y a mí se me anuda el peso de la pregunta en la garganta, pienso si puedo darte algo de todo lo que me das, si soy yo quien debe darte lo que necesitás y ¿qué es algo? ¿cómo es dar una necesidad? ¿ somos necesidades y las damos? ¿somos solo dar? y entonces ¿ qué darte?
me pregunto cosas todo el tiempo y otras nomás, te amo.
Hay un hilo que queda al otro lado del resto desarmado,
cansado de deambular entre masas cóncavas y firmes de la calle.
Hay un hilo que es vaivén de aire sobre la sombra.
Se cierra el vuelo de un pájaro
huye de las garras y los dientes de la muerte.
Aúlla siempre el más grande
la lentitud del ruido lame mis ojos.
"¿... es cierto que hay relojes que se paran cuando se mueren sus dueños ...?"
¿Cuándo dejaste de abrir la ventana y de esperar en la puerta a alguien?
¿cuándo fue que abandonaste las tacitas de te, la lupa, las figus, el tatuaje con birome?
¿Cuando terminaste de cocinar con el barro?