jueves, 13 de julio de 2017

Verbo libre para el amor.
Yo silencio gris,
vos línea de pájaros.
Amuleto y agua.
Entre tener, deber y desear
está la urgencia de esta cama impar, 
la llave de una casa vacía que espera,
manos de barro que se vuelcan 
y una curva lenta de besos 
que acumulé en cada insomnio.
La pluralidad encendida
nos da forma, nos existe.
Gustos, verbos, olores reinventados
para llenar cada hueco en flor
de nuestros cuerpos tendidos.
Y se nos trenzan los ojos
y las miradas
y bajo un mismo perfume
tocamos el fondo de esos versos
que hace tiempo debieron ser salvados.
-Hilvanar la sobra de la noche al día.
-Reinventar el camino.
-Respirar con todo junto.
Tocaste azúcar y se volaron las palabras 
y las ganas de esta espuma efímera del tiempo.
Hoy es un ayer volviéndonos retorno.
Ventana abierta de par en par,
flor naciendo en la mañana,
agua que brota limpia,
y la inocencia en tu mirada.
(me atraviesa)


Traspasar ahora mismo la puerta
y encender el ritual en la calle
protegernos de la bestia y de la red.
Sentir miedo a tener miedo,
miedo a no volver con la sangre puesta.
Miedo a la lanza de la sentencia,
a que nos huelan, persigan,
nos atrapen como presas,
nos mutilen en silencio,
nos arranquen vivas,
o nos desgarren la piel y los huesos.
Miedo a que nos rompan el alma, el aire, los sueños.
A que nos arrebaten la forma
y cada significado,
miedo a la ferocidad que nos desprende
del borde y nos apaga,
miedo a que nos roben la vida y la espera.
Mientras el aire en algún lugar
es un aullido rojo de dolor
que se vuelve alivio.
Derrumbo de un golpe la miserable puerta interior
entierro al vacío la pena.
Escupo abandono, 
bebo sedienta el dolor de lo largo y ancho 
de este insomnio que aprieta.
Me desangro de todo lo que no pude,
me declaro culpable.
Apuñalo el desamor de una noche hueca,
entierro boca abajo el óxido pútrido
que chorrea el miedo.
El dolor corroe la espina del olvido.
Algunos ya no fluyen juntos
y se estancan.
Su buen sentir se despareja,
no crece ni se ensancha.
Viven sin verse,
se encadenan, entristecen,
se atan o desatan.
disgregándose el amor.
Tal vez eso que era amor
se queda dentro
para que pueda ser encontrado
y sin buscar, o sí
llega alguien que
se nos refleja demasiado
y nos agrada porque es más fácil
mirarnos en el otro.
Entonces todo es raro,
el amor que no fue se carga
y se debe soltar.
Pensar confunde
como si fuera una crueldad.
Y aparecen los disfrazados "yo"
el yo que nos fuimos,
el que debimos,
el que pudimos,
el que somos,
y el yo que quedó
y juntamos de a pedazos
las posibilidades de rearmar
un nuevo ser más liviano
pero entero,
y seguimos sintiendo amor
porque somos valientes
al desprender,
en el cuidado,
en sostener la desición,
en respetarnos.
Y todo se empareja, crecemos,
y ahora sí nos ensanchamos
y se abre lugar al vuelo
siendo bastante más libres
con la certeza de un amor entero.
Los poros de la ausencia transpiran
una noche de vos.
Andar con el alma en cuero,
robar flores de jardines,
o el beso que brota en medio de la calle,
o del otro fuego que enciende dentro,
o el de la cocina los domingos,
de la corridas en el parque
del abrazo cada noche
o el que despoja la llave
a toda sustancia verbal o cobardía.

Plan C



Te miro vaciar el amor en cada letra
desdibujando ligero el borde de la calma y la costumbre
allí donde fugaz se hilvana el frío,
al contorno de la tarde.
Se abre la gitana en la guitarra 
se retuerce hondo el barro de su corazón.
Caracoles que anudan la garganta, 
agitando la sangre un farol.

Duele!


Duelen los juegos y la vida.
Lo fácil, lo barato, lo cómodo.
Duele cuando falta lo que te quiero dar
y te lo merecés.
Duele que para amar tengan que entender
¿Entender qué? Si solo te pasa, solo se siente, como si el amor se eligiera con este sí, con esta no. Acaso amar no desear el bien a ese otro que querés?
Si el sistema me impone un prototipo de amor que no siento, me duele, me destruye y así no puedo, no soy.
Me duele todo lo que deba ser ocultado para que no te rechacen o por cuidarte de más dolor, y tambien todo eso oculto que durmiópr años y despierta un día, de repente.
Me duele el ruido de mi cabeza
que repercute en el estómago.
Me duele desde siempre la crianza y el abandono. La falta de tiempo, esa religión de goma que se estira para un círculo único
mientras acá duele la cruz a cuesta del desinterés.
Los familiares son de mentira, son una gran llaga abierta que no paran de lastimar o una espina enorme clavada sin poder arrancar.
Yo podría perdonar muchas cargas, incluso la ausencia pero siempre está doliéndome la decepción, es mi culpa lo sé. Me duele tener culpa, esa la de esperar algo del otro aunque sean cosas simples nomás como un detalle, un como estás, necesitás algo y que no sea tu cumpleaños para que quieran verte.
Así es el "mal amor" que siempre duele, cuando no hacés lo que pretenden de vos, te dejan a un lado. Pero yo decido ser, decido vivir mi única vida, libre, no pagana, decido ser valiente para encontrarme, para quererme, para decidir que me hace bien, que me da luz porque querer al antojo ajeno, duele.
Y que te enoje el coraje de mi viaje, también duele.
También el dinero que no está, ni la dulzura ni el abrazo.
Duele acá dentro todo junio, me duele el 6, el 7 y el 10.
Duele la carta vacía, la despedida, pensar lo que no fue, extrañarte, y la enfermedad.
Duele el pasado sin pisar, lo marcado, lo marchito.
Me duele el nombre, la fecha, la injusticia, y la falta de respeto.
¡Tantas cosas que yo quiero sanar! que por eso me enoja mucho que me duela.

Para cicatrizar

Yo me lloré en todas las que fui
abracé el dolor y 
me hamaqué a oscuras.
Me enterré cuentas dolorosas del rosario en las pupilas.
Me desvirgé de tanta espera y de palomas.
Me teñí de promesas incumplidas
por cada siglo que vendrá.
Fui el mejor transeúnte
en veredas indebidas.
Pero un día cualquiera,
cansada del manantial de tormento
me calcé los zapatos viejos y rotos
y me soplé tan fuerte como pude.
Allí fue cuando pude pisar la culpa sin miedo
y dejé de consumirme.
Me sacudí todo el cuero, me desnudé del luto que llevaba puesto por años y me abrigué.
Primero me entibié y luego me prendí
para tener una historia que contar,
un remedio, una llama, una marca,
una lucha para todos los días incluso
los que seguirán después de mí.
Planté la bandera de la equivocación
con el pecho inflado de orgullo
y tanto apostar aprendí
y así voy, a paso arriesgado
y amando lo que más puedo
y para aliviarme también escribo un poco
porque eso me cicatriza.

Rocío

Empañar los vidrios de la casa
con perfume de habitante.
Reír del cepillo de dientes olvidado 
y en días, hacer lugarcito en el placard.
Oír crujir los vegetales en el fuego,
llorar con la cebolla en la mano,
arreglar la mesa, las flores,
mirarnos sobre la comida servida
que huele tan rico como vos.
Acá el vino se sirve en copas por tiempo largo
no importa si mañana es martes.
La ventana de la cocina esconde humo de cigarrillo que entra con el viento.
Nos enfriamos y calentamos
al caer en nuestros pies, la noche.
Tu pelo prendido a la almohada,
la redondez de nuestras manos,
transpirando un cúmulo de caricias,
el último beso antes de dormir
y mientras el amor se abre, crecer con el sueño.
Despertarnos a gotas,
desayunar mañana de lluvia o de
pájaros en la ventana.
Y a veces despedirnos
como si nos fuéramos por largo tiempo
Solo para extrañar el silencio de los diez minutos y suplantar
toda la risa con una canción.
Renovar la alegría al verte llegar
con la mochila repleta del sol de la siesta,
bendecirnos con un abrazo
apretado de dulzura junto al niño, para transformar un poco la tarde en juego.
Jugar a alertarnos con lo que nunca haríamos
y cometerlo sin culpa.
Pero por sobre todo, de pies a cabeza
no huir ni un segundo de este amor.
Si hablo de tiempo puedo decir que hoy casi llueve acá en el barrio y por mis ojos y también puedo decir que yo sé de ese tiempo que es espera. Me dí cuenta desde que tenía como 3 años cuando hamacaba mi muñeco deseando que fuera real y tuviera tus ojitos.
Y si hablo de ojos puedo afirmar como se llenaron de felicidad al saber que venías.
Y hablando de saber garantizo como abracé fuerte mi panza en cada caída porque el único golpe que no iba a soportar era el de que algo te pase.
Y hablando de pasar, pasó por fin el tiempo y la vida me premió de tanta espera y llegó el día. Sí, así llegaste como un sol enorme a iluminar el mediodía de aquel junio y de mi vida y entonces ví tu carita con tus muecas y dejé de estar ciega frente a todo. Apenas si pude cargarte en mis brazos, tan fuera pero tan dentro, mi pequeñito!
Entonces ahora puedo hablar de mí con ganas, porque hablo de vos y del amor, 
y de tus pequeñas manos y tus pies tan suaves 
y de ver cada día como creces,
de tu frescura y de tu risa.
Y también me da ganas de hablar de los días que son por siempre aunque te vayas, aunque te enojes, a pesar de tus berrinches, de tus planteos, de los momentos calmos y tiernos, de tus largas charlas, de lo que frustra y del esmero.
Este siempre es desde que yo jugaba cuando niña hasta que se acabe el juego cuando vieja, es cuidar que nadie te haga mal y si lo hace poder darte alivio o que nos duela juntos.
Si digo acompañar es cada vez, cada instante y donde sea, es sentirte todavía dentro y abrazarte fuerte como aquella vez, es llevar tu corazón puesto para que te sientas a salvo y darte paz.
Es un pacto, un lazo, un tiempo con tiempo, un poco todo, algo eterno.






La noche es un árbol viejo escupiendo hojas muertas.
Montar fuerte el amor
amarrarlo al borde y a lo profundo,
antes y después de todo,
amar las idas y venidas del amor,
amar lento y durante,
amar el te amo
y el "yo también".

A Nilo


Huyo del silencioso lienzo vacío del patio
se me destiñen los ojos de párpados gastados
Me volví  polvo quieto al nombrarte,
quebré la noche como un suspenso abismal.
El límite entre gritar de tristeza  y  tragar el nudo de saliva
se volvió hueco.


Cabalga  la espera.

lunes, 3 de abril de 2017

La anchura de una tarde traslúcida que alumbra
ungir la tentación de verte,
de tropezar con las olas doradas de tu pelo
chocando donde el sabor sube y desciende.
Intenciones de nácar, bálsamo perpetuo.
Se abre sin prisa un capullo todo nuestro
y se enciende rojo el faro del amor.
Yo quiero caer en un día
como una lluvia viva
entre todos los días
caer apenas en este
que me alumbra y me palpa
porque es un día caído
como yo que también lluevo,
caigo y me detengo.
Si se dejan los días
de todos quiero este
de lluvia que canta
de caricia
y de beso.
Compro todos los días
para atraparlos con la boca
como a estrellas fugaces
tragando el deseo
llenando con días quietos la sangre
tramando una tregua y un regalo.

Y si te toco nos mojamos
somos gota y lluvia

que cabe en mi mano.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Imprevisible
donde estallas y vibras
y sacudes, revuelves,
y te acomodas.
Donde todo lo volcado,
te sopla.


(mientras dices “estamos”)

lunes, 6 de marzo de 2017

Dijimos

- ¡Cuántas cosas debieron ser!
- ¿cuáles?
- ¡verbos!
- cuántas cosas debieron ser verbos
- ¡No! cuántos verbos debieron ser
- cuántos verbos debieron ser cosas, mi verbo en este instante es llegar y mi adverbio tarde
- ¡que se abran los verbos!
- adiós.

domingo, 5 de marzo de 2017

Escrito por Thiago de 8 años


Thiago y la lluvia

Antes de llover el cielo se pone negro
y hay olor a tierra mojada.
La nube es la ropa de la lluvia
pero cuando se le cae, cae el agua,
y me salpica los pies y me refresca.
Al principio las gotas son frías
como tomar helado de agua.
Alguna gente corre y se tapa
pero después se acostumbran.
Los truenos son como bombas de gusto ácido
que explotan en las cosas duras,
o caen en charquitos que son como espejos
donde se mira el cielo.
A veces las piedras rompen los paraguas
un paraguas roto es lastimado
pero cuando sale el sol,
el arcoíris lo sana.
A mí la lluvia me pone feliz y algunas veces no
porque hay cosas que quiero hacer y se suspenden.
No sé bien porque, si es tan lindo mojarse.




¡Devuélveme
diciembre y la rotura,
el amor en singular,
agonizar lento los días!
Yo entregaré a cambio:
madrugadas sin reloj casi mañanas.
La lluvia desde el balcón y la canciones,
Toda la colección de verbos y de besos.
El perfume habitando mi piel y la cama,
Tu mirada al detallarme, 
dedos gimiendo poesía.
Tu comida, el vino en la cocina,
los te quiero, y el te negro.
El pacto, la compañía.
El abrazo que no llegó a tiempo
se volvió valija.
Y en tus ojos, que no cabe tanto trapo

llueve la despedida.

sábado, 4 de marzo de 2017

Todos los rincones y los ojos se me llueven todo el tiempo.
Me he roto cada vez que tu nombre se encadena a tu ausencia.
A pedazos e inmóviles las palabras yacen 
sobre estas noches cada vez más silentes.
Ahora, sola con mi fuego hilvano al desayuno una canción muda de vos.
Rezagada y frágil, escondida tras los versos de tu espalda,
voy desparramando mis ojos en los tuyos para que sientas
todo lo que te extraño. Mientras vos, tan distante y fría
llena de todo menos de mí, sin darte cuenta 
como la mariposa del árbol va muriendo sin miel, 
sin jardín, sin rocío.

domingo, 12 de febrero de 2017

Me faltan veintitrés abrazos curitas,
Un espejo  que quepan solo mis ojos,
Un sol pariendo los días.
Me falta campo, me falta vida.
Sopla un domingo perfumando las esquinas.
Ojos chinos, hojas sueltas,
peces en la cintura.
La tarde es acuarela,
el beso, la propina.


Suponer que valentía es afrontar las circunstancias a pesar del resultado,
a pesar de la angustia de esta soledad sofocante.
¿Nazco o muero en este aire que respiro y duele?
Me hago poema encima.

sábado, 4 de febrero de 2017

Anudo en la garganta
la lluvia de tus ojos verdes 
bañando esta historia rota.
Todavía huele a nuestra, la casa.
No puedo huir, estoy vencida.
En un cajón, el botón del saco que usaste la última fiesta que fuimos y bailamos.
El acertijo despertó la noche escondiendo las respuestas del amor. 
El nido se rebalsa sin mañana.
Desenvuelvo,
desdoblo,
deslio,
el libro añejo
donde supe ser poema.
Se desempolva la mansedumbre.
Tiemblo.

jueves, 26 de enero de 2017

Llega un punto en que el coro de carámbanos 
se rompe,
se parte, 
se quiebra,
se desliza,
se derrite,
se desvanece,
se escabulle,
desaparece,
y me trepa la calma
me sube,
me colma,
me embalsa,
como una riografía enorme
y todo en mí despierta.

¿Le alcanzarán las noches a estas ganas? 

miércoles, 18 de enero de 2017

Tres

Es demasiado color amarillo
estar frente al sol tuyo 
y besar los cielos 
de enero.

domingo, 15 de enero de 2017

Invierno

Languidece el aire opaco y áspero desde afuera,
Se secan los domingos sobre fuego en la chimenea,
crujen huesos caídos de los árboles de solo mirarlos.
Nada lo remedia,

Ni el café, ni el diario, ni el nido.

Capítulo 30

Recortamos el tablero sobre el botón descosido y un gran cronopio se abrió
la flor tendió su trampa,
nos mordió, 
nos gastó el plazo.
¿Sabías que los viernes 13 desarman la suerte y las reglas? 
Sobra noche y descuido,
se vuelcan las mariposas y se cierra la calma tras la puerta.
¿A qué jugamos ahora, sabiendo que gané ese río azul?

Preparación a fuego lento de una noche:

Encender la vela con el palo santo, 
mientras suena Floyd en volumen 3,
(no más que eso).
Luego servir el vino en dos copas,
prepararse para besar a versos.
Impregnar cada verbo gerundio
cerrando los ojos en la continuación.
(se puede agregar una mordida de labios)
Nunca apagar.

jueves, 12 de enero de 2017

Tus manos cual pez hambriento
nadando todo este río mío.
Caudal de lengua dulce trae sustento.
Sábanas náufragas, sauce y orilla.
Duele el silencio,
duelen nuestros nombres a lo lejos,
los capullos apretados, 
las alas que nunca volarán,
duele la lluvia apuñalando este gusano,
duele hoy.
Soy una migaja de pan duro 
dentro de la rajadura del asfalto.
Si supieras cómo el cielo me aplasta.
Domingo roto sobre el fuego de la chimenea,
crudo, febril, áspero, opaco.
Nada lo remedia,
ni el crujir del hueso caído de un árbol,
ni el café, ni el diario, ni el nido.
Me arropé de invierno.

sábado, 7 de enero de 2017

Tarde de plomo, fétida.
No sé si nace, muere o ambas 
(todo el tiempo)
Duele y se desgarra, pariendo nada.
Septicemia en el alma,
vacía, eterna, lánguida.

lunes, 2 de enero de 2017


Todas las que me habitan  están mirándome.

Son demasiados ojos para un solo yo.
Tengo un 2 de Enero estrangulado en la garganta,
Un tormento agonizando la noche oscura de mi alma.
¿ Cuánta ceniza faltará para la vida?
Tengo una tristeza enorme como mar
fría, y profunda que va y vuelve.
Siempre vuelve.
Yo orilla.