lunes, 3 de abril de 2017

La anchura de una tarde traslúcida que alumbra
ungir la tentación de verte,
de tropezar con las olas doradas de tu pelo
chocando donde el sabor sube y desciende.
Intenciones de nácar, bálsamo perpetuo.
Se abre sin prisa un capullo todo nuestro
y se enciende rojo el faro del amor.
Yo quiero caer en un día
como una lluvia viva
entre todos los días
caer apenas en este
que me alumbra y me palpa
porque es un día caído
como yo que también lluevo,
caigo y me detengo.
Si se dejan los días
de todos quiero este
de lluvia que canta
de caricia
y de beso.
Compro todos los días
para atraparlos con la boca
como a estrellas fugaces
tragando el deseo
llenando con días quietos la sangre
tramando una tregua y un regalo.

Y si te toco nos mojamos
somos gota y lluvia

que cabe en mi mano.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Imprevisible
donde estallas y vibras
y sacudes, revuelves,
y te acomodas.
Donde todo lo volcado,
te sopla.


(mientras dices “estamos”)

lunes, 6 de marzo de 2017

Dijimos

- ¡Cuántas cosas debieron ser!
- ¿cuáles?
- ¡verbos!
- cuántas cosas debieron ser verbos
- ¡No! cuántos verbos debieron ser
- cuántos verbos debieron ser cosas, mi verbo en este instante es llegar y mi adverbio tarde
- ¡que se abran los verbos!
- adiós.

domingo, 5 de marzo de 2017

Escrito por Thiago de 8 años


Thiago y la lluvia

Antes de llover el cielo se pone negro
y hay olor a tierra mojada.
La nube es la ropa de la lluvia
pero cuando se le cae, cae el agua,
y me salpica los pies y me refresca.
Al principio las gotas son frías
como tomar helado de agua.
Alguna gente corre y se tapa
pero después se acostumbran.
Los truenos son como bombas de gusto ácido
que explotan en las cosas duras,
o caen en charquitos que son como espejos
donde se mira el cielo.
A veces las piedras rompen los paraguas
un paraguas roto es lastimado
pero cuando sale el sol,
el arcoíris lo sana.
A mí la lluvia me pone feliz y algunas veces no
porque hay cosas que quiero hacer y se suspenden.
No sé bien porque, si es tan lindo mojarse.




¡Devuélveme
diciembre y la rotura,
el amor en singular,
agonizar lento los días!
Yo entregaré a cambio:
madrugadas sin reloj casi mañanas.
La lluvia desde el balcón y la canciones,
Toda la colección de verbos y de besos.
El perfume habitando mi piel y la cama,
Tu mirada al detallarme, 
dedos gimiendo poesía.
Tu comida, el vino en la cocina,
los te quiero, y el te negro.
El pacto, la compañía.
El abrazo que no llegó a tiempo
se volvió valija.
Y en tus ojos, que no cabe tanto trapo

llueve la despedida.

sábado, 4 de marzo de 2017

Todos los rincones y los ojos se me llueven todo el tiempo.
Me he roto cada vez que tu nombre se encadena a tu ausencia.
A pedazos e inmóviles las palabras yacen 
sobre estas noches cada vez más silentes.
Ahora, sola con mi fuego hilvano al desayuno una canción muda de vos.
Rezagada y frágil, escondida tras los versos de tu espalda,
voy desparramando mis ojos en los tuyos para que sientas
todo lo que te extraño. Mientras vos, tan distante y fría
llena de todo menos de mí, sin darte cuenta 
como la mariposa del árbol va muriendo sin miel, 
sin jardín, sin rocío.

domingo, 12 de febrero de 2017

Me faltan veintitrés abrazos curitas,
Un espejo  que quepan solo mis ojos,
Un sol pariendo los días.
Me falta campo, me falta vida.
Sopla un domingo perfumando las esquinas.
Ojos chinos, hojas sueltas,
peces en la cintura.
La tarde es acuarela,
el beso, la propina.


Suponer que valentía es afrontar las circunstancias a pesar del resultado,
a pesar de la angustia de esta soledad sofocante.
¿Nazco o muero en este aire que respiro y duele?
Me hago poema encima.

sábado, 4 de febrero de 2017

Anudo en la garganta
la lluvia de tus ojos verdes 
bañando esta historia rota.
Todavía huele a nuestra, la casa.
No puedo huir, estoy vencida.
En un cajón, el botón del saco que usaste la última fiesta que fuimos y bailamos.
El acertijo despertó la noche escondiendo las respuestas del amor. 
El nido se rebalsa sin mañana.
Desenvuelvo,
desdoblo,
deslio,
el libro añejo
donde supe ser poema.
Se desempolva la mansedumbre.
Tiemblo.

jueves, 26 de enero de 2017

Llega un punto en que el coro de carámbanos 
se rompe,
se parte, 
se quiebra,
se desliza,
se derrite,
se desvanece,
se escabulle,
desaparece,
y me trepa la calma
me sube,
me colma,
me embalsa,
como una riografía enorme
y todo en mí despierta.

¿Le alcanzarán las noches a estas ganas? 

miércoles, 18 de enero de 2017

Tres

Es demasiado color amarillo
estar frente al sol tuyo 
y besar los cielos 
de enero.

domingo, 15 de enero de 2017

Invierno

Languidece el aire opaco y áspero desde afuera,
Se secan los domingos sobre fuego en la chimenea,
crujen huesos caídos de los árboles de solo mirarlos.
Nada lo remedia,

Ni el café, ni el diario, ni el nido.

Capítulo 30

Recortamos el tablero sobre el botón descosido y un gran cronopio se abrió
la flor tendió su trampa,
nos mordió, 
nos gastó el plazo.
¿Sabías que los viernes 13 desarman la suerte y las reglas? 
Sobra noche y descuido,
se vuelcan las mariposas y se cierra la calma tras la puerta.
¿A qué jugamos ahora, sabiendo que gané ese río azul?

Preparación a fuego lento de una noche:

Encender la vela con el palo santo, 
mientras suena Floyd en volumen 3,
(no más que eso).
Luego servir el vino en dos copas,
prepararse para besar a versos.
Impregnar cada verbo gerundio
cerrando los ojos en la continuación.
(se puede agregar una mordida de labios)
Nunca apagar.

jueves, 12 de enero de 2017

Tus manos cual pez hambriento
nadando todo este río mío.
Caudal de lengua dulce trae sustento.
Sábanas náufragas, sauce y orilla.
Duele el silencio,
duelen nuestros nombres a lo lejos,
los capullos apretados, 
las alas que nunca volarán,
duele la lluvia apuñalando este gusano,
duele hoy.
Soy una migaja de pan duro 
dentro de la rajadura del asfalto.
Si supieras cómo el cielo me aplasta.
Domingo roto sobre el fuego de la chimenea,
crudo, febril, áspero, opaco.
Nada lo remedia,
ni el crujir del hueso caído de un árbol,
ni el café, ni el diario, ni el nido.
Me arropé de invierno.

sábado, 7 de enero de 2017

Tarde de plomo, fétida.
No sé si nace, muere o ambas 
(todo el tiempo)
Duele y se desgarra, pariendo nada.
Septicemia en el alma,
vacía, eterna, lánguida.

lunes, 2 de enero de 2017


Todas las que me habitan  están mirándome.

Son demasiados ojos para un solo yo.
Tengo un 2 de Enero estrangulado en la garganta,
Un tormento agonizando la noche oscura de mi alma.
¿ Cuánta ceniza faltará para la vida?
Tengo una tristeza enorme como mar
fría, y profunda que va y vuelve.
Siempre vuelve.
Yo orilla.