miércoles, 29 de marzo de 2017

Imprevisible
donde estallas y vibras
y sacudes, revuelves,
y te acomodas.
Donde todo lo volcado,
te sopla.


(mientras dices “estamos”)

lunes, 6 de marzo de 2017

Dijimos

- ¡Cuántas cosas debieron ser!
- ¿cuáles?
- ¡verbos!
- cuántas cosas debieron ser verbos
- ¡No! cuántos verbos debieron ser
- cuántos verbos debieron ser cosas, mi verbo en este instante es llegar y mi adverbio tarde
- ¡que se abran los verbos!
- adiós.

domingo, 5 de marzo de 2017

Escrito por Thiago de 8 años


Thiago y la lluvia

Antes de llover el cielo se pone negro
y hay olor a tierra mojada.
La nube es la ropa de la lluvia
pero cuando se le cae, cae el agua,
y me salpica los pies y me refresca.
Al principio las gotas son frías
como tomar helado de agua.
Alguna gente corre y se tapa
pero después se acostumbran.
Los truenos son como bombas de gusto ácido
que explotan en las cosas duras,
o caen en charquitos que son como espejos
donde se mira el cielo.
A veces las piedras rompen los paraguas
un paraguas roto es lastimado
pero cuando sale el sol,
el arcoíris lo sana.
A mí la lluvia me pone feliz y algunas veces no
porque hay cosas que quiero hacer y se suspenden.
No sé bien porque, si es tan lindo mojarse.




¡Devuélveme
diciembre y la rotura,
el amor en singular,
agonizar lento los días!
Yo entregaré a cambio:
madrugadas sin reloj casi mañanas.
La lluvia desde el balcón y la canciones,
Toda la colección de verbos y de besos.
El perfume habitando mi piel y la cama,
Tu mirada al detallarme, 
dedos gimiendo poesía.
Tu comida, el vino en la cocina,
los te quiero, y el te negro.
El pacto, la compañía.
El abrazo que no llegó a tiempo
se volvió valija.
Y en tus ojos, que no cabe tanto trapo

llueve la despedida.

sábado, 4 de marzo de 2017

Todos los rincones y los ojos se me llueven todo el tiempo.
Me he roto cada vez que tu nombre se encadena a tu ausencia.
A pedazos e inmóviles las palabras yacen 
sobre estas noches cada vez más silentes.
Ahora, sola con mi fuego hilvano al desayuno una canción muda de vos.
Rezagada y frágil, escondida tras los versos de tu espalda,
voy desparramando mis ojos en los tuyos para que sientas
todo lo que te extraño. Mientras vos, tan distante y fría
llena de todo menos de mí, sin darte cuenta 
como la mariposa del árbol va muriendo sin miel, 
sin jardín, sin rocío.