Ni una más



La hambruna anda suelta por la calle

lamiendo la sangre roja del dolor
aullando fugaz por los rincones del silencio.

Mientras, 
yo enciendo cada amuleto,
antes de atravesar la puerta,
antes del olor a miedo.


Miedo al despellejo,
a que me desplumen el alma 
y me rompan el aire.
Miedo al miedo.

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