jueves, 13 de julio de 2017

Entre tener, deber y desear
está la urgencia de esta cama impar, 
la llave de una casa vacía que espera,
manos de barro que se vuelcan 
y una curva lenta de besos 
que acumulé en cada insomnio.
La pluralidad encendida
nos da forma, nos existe.
Gustos, verbos, olores reinventados
para llenar cada hueco en flor
de nuestros cuerpos tendidos.
Y se nos trenzan los ojos
y las miradas
y bajo un mismo perfume
tocamos el fondo de esos versos
que hace tiempo debieron ser salvados.

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Como rocío o como un relámpago, exactamente así.