jueves, 13 de julio de 2017

Algunos ya no fluyen juntos
y se estancan.
Su buen sentir se despareja,
no crece ni se ensancha.
Viven sin verse,
se encadenan, entristecen,
se atan o desatan.
disgregándose el amor.
Tal vez eso que era amor
se queda dentro
para que pueda ser encontrado
y sin buscar, o sí
llega alguien que
se nos refleja demasiado
y nos agrada porque es más fácil
mirarnos en el otro.
Entonces todo es raro,
el amor que no fue se carga
y se debe soltar.
Pensar confunde
como si fuera una crueldad.
Y aparecen los disfrazados "yo"
el yo que nos fuimos,
el que debimos,
el que pudimos,
el que somos,
y el yo que quedó
y juntamos de a pedazos
las posibilidades de rearmar
un nuevo ser más liviano
pero entero,
y seguimos sintiendo amor
porque somos valientes
al desprender,
en el cuidado,
en sostener la desición,
en respetarnos.
Y todo se empareja, crecemos,
y ahora sí nos ensanchamos
y se abre lugar al vuelo
siendo bastante más libres
con la certeza de un amor entero.

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Como rocío o como un relámpago, exactamente así.