jueves, 13 de julio de 2017

Rocío

Empañar los vidrios de la casa
con perfume de habitante.
Reír del cepillo de dientes olvidado 
y en días, hacer lugarcito en el placard.
Oír crujir los vegetales en el fuego,
llorar con la cebolla en la mano,
arreglar la mesa, las flores,
mirarnos sobre la comida servida
que huele tan rico como vos.
Acá el vino se sirve en copas por tiempo largo
no importa si mañana es martes.
La ventana de la cocina esconde humo de cigarrillo que entra con el viento.
Nos enfriamos y calentamos
al caer en nuestros pies, la noche.
Tu pelo prendido a la almohada,
la redondez de nuestras manos,
transpirando un cúmulo de caricias,
el último beso antes de dormir
y mientras el amor se abre, crecer con el sueño.
Despertarnos a gotas,
desayunar mañana de lluvia o de
pájaros en la ventana.
Y a veces despedirnos
como si nos fuéramos por largo tiempo
Solo para extrañar el silencio de los diez minutos y suplantar
toda la risa con una canción.
Renovar la alegría al verte llegar
con la mochila repleta del sol de la siesta,
bendecirnos con un abrazo
apretado de dulzura junto al niño, para transformar un poco la tarde en juego.
Jugar a alertarnos con lo que nunca haríamos
y cometerlo sin culpa.
Pero por sobre todo, de pies a cabeza
no huir ni un segundo de este amor.

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Como rocío o como un relámpago, exactamente así.