A Nilo


Huyo del silencioso lienzo vacío del patio
se me destiñen los párpados gastados.
Me vuelvo polvo al nombrarte
se quiebra la noche de un suspenso abismal.
El límite entre gritar de tristeza  y  tragar el nudo de saliva
se volvió hueco.


Cabalga  la espera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sin Rocío