sábado, 4 de marzo de 2017

Todos los rincones y los ojos se me llueven todo el tiempo.
Me he roto cada vez que tu nombre se encadena a tu ausencia.
A pedazos e inmóviles las palabras yacen 
sobre estas noches cada vez más silentes.
Ahora, sola con mi fuego hilvano al desayuno una canción muda de vos.
Rezagada y frágil, escondida tras los versos de tu espalda,
voy desparramando mis ojos en los tuyos para que sientas
todo lo que te extraño. Mientras vos, tan distante y fría
llena de todo menos de mí, sin darte cuenta 
como la mariposa del árbol va muriendo sin miel, 
sin jardín, sin rocío.

5 comentarios:

  1. Hoy duele leerte.
    Ojalá que pronto te ilumine la vida.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Es precioso, me ha fascinado, y el juego al final muy bueno.

    Saludos, Nahuel.

    ResponderEliminar

Como rocío o como un relámpago, exactamente así.