Domingo roto sobre el fuego de la chimenea,
crudo, febril, áspero, opaco.
Nada lo remedia,
ni el crujir del hueso caído de un árbol,
ni el café, ni el diario, ni el nido.
Me arropé de invierno.

Comentarios

  1. Los domingos rotos...
    Los malditos domingos rotos.
    Los conozco bien.

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