miércoles, 28 de diciembre de 2016

Memoria

El lienzo virgen dónde escribo, cruje mataderos
en cada décimo día de Junio dónde caen 
los líquidos soldados que llevo dentro.
Agonizan las entrañas boca abajo hasta explotar.
Un minuto de silencio a los  gritos de humo que aprietan con candado
las mejillas pestilentes de la juventud.
La sirena cuela amuletos de despedida, desatando en el tiempo
la elástica realidad de mi memoria.
¿Quién columpiará una tarde a chorro, si solo quedan 
estos párpados de hierba que me guían?

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Como rocío o como un relámpago, exactamente así.