miércoles, 28 de diciembre de 2016

Una mañana en casa

Levantarte con ganas, ir hacia la ventana querer abrir, que entre aire, el día encontrar,de repente, ahí casi a punto de tocar una laucha horrible y gris sin vida, fruto de los premios que me trae con amor mi gato Nilo. Y que yo agradezco de todo corazón pero estoy bien
sin ellos.
Respiro, voy a la cocina en busca de un té, las náuseas van pasando mientras hierve el agua, observo afuera.
Por la ventana que da al fondo veo con el placer que mi perro Frodo desayuna una paloma hasta las alas.
Hocico rojo de sangre, lamiéndose con gusto.
Me horrorizo, pienso y dudo si a las 7 serví su plato. Entonces ¿por qué? ¡qué cosa, con qué necesidad!
Miro el agua, aún tibia, chau agua, chau té.
Vuelvo a la cama a reposar el estómago hasta que se acomode y pienso:
¿Quién más va a morir en casa hoy?

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Como rocío o como un relámpago, exactamente así.