miércoles, 28 de diciembre de 2016

Amor lobo

Me declara batalla en kilómetros nocturnos,
desconoce que los sueños baratos me aburren enseguida.
Un hueco en la pared hecho con el dedo, me guiña el ojo.
Pactamos.
Subo al barquito de papel que conservaba de la última infancia 
y navego todas las voces de mi cabeza.
Me habito a gritos feroces de lobo desde Abril hasta Septiembre.
Nuestra urgente necesidad no sabe de pausas,
Nombrarlo me vuelve turgente, 
El puede volverme tan volátil y azul con sólo desearme.
Bendito mi nombre que su voz clama cada vez que fuma mis pupilas.
¿Dónde iremos para que no nos descubran resucitados?

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Como rocío o como un relámpago, exactamente así.