viernes, 30 de diciembre de 2016

La clínica de los locos


Tragan sueños a miradas, 
se fuman a pecho todos los caramelos de menta.
Les sobra un mundo girando.
Ellos no saben del tiempo,

no tienen duda que hace frío 
cuando no pueden encender un cigarro a mano.
A veces soy agua,
otras intangible.
Siempre un suicidio inmenso
desde las entrañas.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Me siento Frida, todo grito

Adoraba la siembra nocturna de los martes porque era nuestra.
El refugio de tus manos, las pausas,  los besos,
esa colección de miradas del álbum que nunca completé.
Como todo amor crecía, incluso (su capacidad de explorar otros lunares)
Esa fase lunar me rompió
Sentí el desgarro de todas las noches en una
Justo acá dentro ¡acá!
¿Acaso no escuchaste?

¡Me siento Frida, todo grito!

Sobre el boulevard

Un racimo de agua transpira
cerquita de la tarde 
en los renglones dormidos de mi libreta,
en el sorbo de te con canela
alguna complicidad desprendida,
alguna ruina tuya 
o tal vez mía.

Otros momentos

I-
Un escombro de razones técnicas me silencia.
¿Cómo escapar de mi huésped, cuando apenas respiro?

II-
Te agrada saber que quedo en deuda
Bajo la incoherencia de volver a verte.

III-
Nos matamos a besos y poemas
Desde la luz en la ventana
Hasta el carozo de fruta sobre la mesa.
Todo era humo.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Soy mujer como la que me parió, cómo las que parí,
cómo las que más amo
Cómo las que vendrán 
de mis generaciones,
cómo la del vientre que parió 
al que me lee.
Soy mujer y me fascinan
por eso las admiro,
por eso mismo lucho, 
sostengo, decido y aporto
con lo mucho o poco que tenga.
Pienso y anhelo un mundo de mujeres sensibles, honradas, valientes que se animen, que apuesten, que si reciben sea 
porque se lo han ganado,
que sepan el valor de un trabajo,
que sean remuneradas por su sacrificio, por su esmero
y que puedan parir mujeres 
con valores heredados de ellas mismas en un país grande, 
grande de convicciones y logros.
Por las mujeres y sus hombres, 
por los que defienden sus posiciones
porque piensan distinto 
pero al fin de cuentas 
desean lo mismo 
por los educados bien 
que son capaces de sostener 
la frente en alto ante la derrota aunque defiendan sus principios.
Por los que estamos y por los que nos sucederán.
Pero por el hecho mismo 
de ser mujer,
es que ese ladrón 
embestido en falda
me llena de vergüenza ajena.
Porque una mujer es quien lucha a la par de un hombre y viceversa, 
una mujer se dignifica, se esfuerza
y sus logros no llegan como frutos que caídos de un árbol,
sus logros saben a sudor ganado.
Soy mujer y esta es la herencia 
que me han legado.
Me gusta lo seguro, 
lo aclarado, 
lo sentido, 
lo dicho, 
lo hecho, 
lo arrepentido, 
lo arriesgado, 
los extremos, 
lo apasionado, 
lo concreto,
lo apostado, 
el verbo en presente vivo.
¿Te detuviste alguna vez 
a observar las hojas?
a tocarlas, acariciarlas.
Son como manos, ¡tienen piel!
Mirá, no se nota tanto pero esa,
es una mano joven,
con ganas de ser tocada.
Un poco inocente aún, tímida.
No sabe bien cómo será, pero lo desea.
Creo que voy a coleccionar hojas,
(se me parecen).

Una mañana en casa

Levantarte con ganas, ir hacia la ventana querer abrir, que entre aire, el día encontrar,de repente, ahí casi a punto de tocar una laucha horrible y gris sin vida, fruto de los premios que me trae con amor mi gato Nilo. Y que yo agradezco de todo corazón pero estoy bien
sin ellos.
Respiro, voy a la cocina en busca de un té, las náuseas van pasando mientras hierve el agua, observo afuera.
Por la ventana que da al fondo veo con el placer que mi perro Frodo desayuna una paloma hasta las alas.
Hocico rojo de sangre, lamiéndose con gusto.
Me horrorizo, pienso y dudo si a las 7 serví su plato. Entonces ¿por qué? ¡qué cosa, con qué necesidad!
Miro el agua, aún tibia, chau agua, chau té.
Vuelvo a la cama a reposar el estómago hasta que se acomode y pienso:
¿Quién más va a morir en casa hoy?
Llega la tarde
iluminando una espera.
Crujen hojas,
cae una flor.
Un pájaro negro observa
como se hamacan los besos
entre vos y yo.
¡Cuánto todo!
Me aprieto,
me rajo, 
me quiebro, 
atravieso,
me desarmo a gajos. 
Duele.
Vinieron los de blanco,
me vuelvo humo para esconderme 
me da frío.
No puedo sostener los pensamientos 
ni los caballos, 
ni la espuma, 
ni el reflejo.
Quisiera arrancar la mierda del día,
más difícil es sostenerme.
Lloro porque no quepo. 
Me sangra todo,
todo es nada,
nada de nada.
Minutos eternos de una noche a puñal. 
No logro dormir, 
tengo hecho trizas los sueños. 
Se tiñe todo de un color que no fue.
El te de tilo y canela sobrevive al insomnio.
Silencio, sentencia,
culpable.
Yo soy  fondo y vos te vas a hundir.
Acá todo arde, tenes que salvarte.
No me creas, me vuelvo ceniza,
Vos pura vida.

Grito

Afuera, la tarde se aleja de a poco cómo sombra
cómo la causa de tu huída hacia cualquier parte,
hacia los relojes futuro de un recuerdo,
hacia el sendero púrpura
que todavía anida en el hueco de mi espalda.
Pensarlo es desolación,
es abrazarme a tu ausencia,
a tus manos repletas de adiós,
a los gritos mudos de cada imposibilidad madre.
Sentirlo es lucha a mares,
es llover tempestades en invierno,
es declararle: ¡Fuego! a las respuestas hache del silencio.
Es agonizar la voluptuosidad de este vacío que aprieta,
es ver caer uno a uno los segundos y que todo se detenga,
es la soledad colándose por los huesos
y lo que queda que duela,
es una última bocanada de aliento, 
y justo ahí dónde respiro es dónde entras
y te alzas nupcial con un llamado.
Escucharte la voz y presentir la mudanza muscular en todas las curvas de mi cara, 
es ver en mí misma, la sonrisa que dibujas
y me salva.

Algo queda

Una ruta sin destino de pendientes 
como el café que nunca tomamos,
tendernos bajo un árbol luego de la bici.
Fumarnos los años, los viajes, las excusas.
Las peleas, los desencuentros
un simple "estás" que es tanto!
O todos estos versos rotos 
de oraciones sentidas,
de sujetos simples
y puñado salvaje de verbos 
que no será difícil recordar.

Miel, un poco

Curva tus pestañas esta noche he imagina
tu vino deshojando mis secretos,
dibujando una sonrisa tímida a mi rostro indefenso.
Rozándome con tus urgencias,
atravesando en silencio cada pregunta.
Temblando en cada rincón entreabierto, 
dejándole camino libre a la demanda.
¿Podrás convertir a esta mujer en miel, aún sabiendo que ni la lluvia puede deshabitarla? 

Excusas

Lo que me enoja de vos me enoja de tantos, incluso de mí.
Me recuerda lo triste que vivo 
y lo conveniente que resulta ponerme un antifaz de sonrisas cuando los días son socialmente largos.
Lo que me enoja de vos es la capacidad de inventar excusas,
de no tomar el corazón con la mano 
y pedir una disculpa ni asumir 
que estás equivocado.
Lo que me enoja de vos es tu mirada triste intentando salvarse,
mientras lidia con su lado humano.
Lo que me enoja de vos es la trampa tendida en que mi mísera debilidad reposa. 
El hueco profundo en el que caigo 
cuando siento tu dependencia 
y la necesidad de no dejarte solo.
Lo que me enoja de vos soy yo misma
que no tiene agallas para soltarte 
aunque ya te hayas ido.

¡Despierten!

Todos procedemos de una decepción y hacia alguna nueva vamos...

Finales

Deberían cambiar los 
"...y fueron felices para siempre" de los cuentos 
por momentos reales de la vida
como decir: 
"copularon lo que duró una lluvia"

Desteñidos

Sucios de caricias,
se lavan a besos.
Se desmanchan fugaces
(sin lazo, sin ropa y a mano)
se impregnan, se empapan
<desteñidos>.
Se cuelgan abrazos,
tendidos al viento.
Despedida a secado lento
descuelgan de la rutina,
el tiempo.

Jueves

La lluvia copula en día jueves 
constante, detallada, 
mojada como mis ojos
diciéndote adiós 
tras la ventana...

Casi

Despertaré subrayando tus iniciales en el cielo
le daré una vuelta a los deseos, 
hilvanaré todos los martes del calendario 
ver encender miel en tus mejillas revueltas
O respirar el humo del amor,
ese amor después de hecho y esperarte
en la redondéz imprudente de unos puntos suspensivos.

Verano

Decidí llamar 
a ciertos labios "verano"
son tentadores, calientes, jugosos.
Ellos invitan cómo fruta fresca
la desesperada sed de otros labios
cómo por ejemplo, los míos.

Sin paréntesis

Me envuelve sin permiso 
haciendo de mí, una marioneta.
Ató y desató a su gusto
el nudo enorme que aún llevo 
en la garganta.
Colgó hilos en mis párpados y boca 
con tu nombre.
Antes que todo se vuelva silencio,
guardo a escondidas caricias 
para mis desvelos.
Inevitable. 
Robó todo, cada beso
no dejó ni los labios,
escondió tu rostro de los sueños de todas las noches de todos los tiempos. 
Se llevó el amanecer en el campo, 
los "te amo".
Dejó vacío hasta el cielo.
Solo queda apagándose este cuerpo de muñeco nuevo, 
sin palabras, sin paréntesis, sin deseo.

Perfume

La luz de la ventana
derrama poesía en perfume
sobre tus labios,
tus manos,
tu pelo revuelto,
tus contornos,
tu cara.
Mirarte - despertarte,
sentirte - admirarte
Bella conjunción!
Toda noche, toda mía.

Nilo

Nariz de mentita
ojitos de piolin.
Manitos con agua
ronroneo anaranjado
No te vayas lejos,
quedate conmigo!
Volveme algodón.

La esquina

Promesas y despedida.
Sueños rotos.
Poesía.

Azul turquesa

Cae la tarde 
como la ilusión que tenían de verse.
Se desprenden 40' de besos 
del incendio sobre la cama.
Se apagan y se visten de tareas inconclusas 
que quedaron en su hogar,
de sonrisas que tendrán que inventar, 
de ganas de no responder,
de cambiar la rutina,
de apagar relojes matinales
para soñarse sin tiempo,
para no extrañarse, desearse.
Y encienden una despedida azul
que acompaña todo el viaje
(y un poco más).

Amor lobo

Me declara batalla en kilómetros nocturnos,
desconoce que los sueños baratos me aburren enseguida.
Un hueco en la pared hecho con el dedo, me guiña el ojo.
Pactamos.
Subo al barquito de papel que conservaba de la última infancia 
y navego todas las voces de mi cabeza.
Me habito a gritos feroces de lobo desde Abril hasta Septiembre.
Nuestra urgente necesidad no sabe de pausas,
Nombrarlo me vuelve turgente, 
El puede volverme tan volátil y azul con sólo desearme.
Bendito mi nombre que su voz clama cada vez que fuma mis pupilas.
¿Dónde iremos para que no nos descubran resucitados?

A mi Bela

Con la gracia de sus manos se dedicaba en la tarde a sus flores y rosales.
Hasta la palta y el limonero tímido de la esquina crecían radiantes en su jardín.
Ella lo florecía todo!
En su casa de calle de tierra, y enormes baldíos fui tan feliz,
allí las caminatas en siestas de otoño al sol, eran a diario
tanto como el ruido de la máquina de coser y sus vestidos. 
Su cocina olía a comida caliente recién hecha, a postres y licores, siempre era una invitación.
Ella era completa todo lo tenía, todo lo sabía. 
Ella era el punto de encuentro el lugar donde se reunía la familia y las anécdotas (pero ella era mía).
Ella acumulaba cuentos, canciones y besos a montones cada día para mí. 
Ella era el sol y el perfume tejiéndome los días 
incluso el saco de lana verde, ese de trenzas que tanto me gustaba.
Ella era en el día mi mejor amiga para jugar, los momentos eran increíbles pero nunca alcanzaban.
Ella en las noches era mi abrazo de ojos delineados y lunar.
Ella tenía la voz cálida, suave, acaramelada y abrigada. 
Ella era... siempre será mi
3 de Diciembre favorito,
mi pasaje de avión sin ganas de vuelta, 
mi vuelo, mi alma, mi Bela!


Testigo

Los silencios bien colmados 
siempre buscan un vuelo...
Algunos descienden 
hasta despedidas arcaicas.
Otros como el nuestro,
son promesas encendidas,
o un pacto testigo
burlándose sin caducidad,
incluso de lo mundano.

¿Porqué?

Poco de mí queda.
Algunas migas (duras),
la última bocanada de humo
y esta lluvia gris 
brotando sin permiso
de adentro.
- Porque?
No entiendo,
no intento, 
no busco,
ya no quepo,
(desvanezco)
¿Porqué?
¡Hace tanto frío aquí!

No me ames

No me mires con detalle,
no me leas ni me entiendas
no me sientas ni poseas,
no preguntes ni me creas
no me escuches ni consueles
no te rompas ni me sueñes
no me inventes ni me llames
ni enamores, ni me extrañes
no proyectes, ni te duela.

Letras

Quiero vomitar letras escribir,
escribir y escribir.
Quiero escupirlas, moldearlas, adorarlas
necesitarlas, respirarlas,
gritarlas en silencio.
Silenciar comas, tragarme puntos, 
espolvorear preguntas. 
Quiero plantarlas en cada pestañeo
y que crezcan en las miradas.
Quiero teñirlas con saliva,
inventarlas. 
Llorarlas, poseerlas, 
liberarlas, decapitarlas. 
Quiero enojarlas, abofetearlas,
parirlas, juntarlas, hermanarlas.
Quiero letras de sangre,
enfermas, tibias, resucitadas.
Quiero letras de sexo y asexuadas.
Letras agonizantes, que gimen,
también nuevas o acabadas.
Quiero escribir siempre
hasta cuando no quiera. 
Quiero escribir todo,
que se cuela y se entienda
cuando no haya nada que comprender.
Cuando veas que escribo en la nada,
cuando leerme duela.
Quiero escribir lamentos 
y no lamentar no hacerlo.
Quiero un muro y un calvario
para escribir cientos rosarios.
Quiero morir escribiendo,
que es vivir!
Quiero escribir y vivir
y que me sientan.

Habitada

Predicción de las buenas,
fue llegar.
Detrás de la puerta, 
el naufragio de hundirnos en la mirada que llevamos a cuestas 
lo que duró el viaje.
Un abrazo vendabal 
nos dió la bienvenida,
Cerrar con llave, fue ser libres.
Libres, como rozarnos los labios y las manos,
libres, cómo el humo de la dulce hierba impregnándose en las cortinas,
en la mesa y el mantel.
Si te fijás, aún quedan
migas de amor en los vasos vacíos.
Un espejo en la esquina 
dibuja el bosquejo 
de confesiones indecentes
que terminaron desplomadas 
en la cama.
No me preocupa lo que piense 
aquel arco apuntando en la pared,
si desde siempre 
quisimos decantarnos.
La mesita de noche enciende aromas 
al mismo ritmo de la música 
(entiendo que esté celosa), 
ella no puede rayar la noche lenta 
para que dure, 
tan solo puede vernos deseosos, húmedos, moldeados 
fusionados entre la luz penetrando suave por la ventana
y el reflejo gimiendo de nuestra entrega.
Ay de la lluvia fría en el baño!
envolviendo en dosis alta 
nuestras manos liberadas,
frotándonos todo,
incluso pleno Julio.


Flamenco

Las pasiones no tienen necesidad 
de renacer tras las pausas,
siempre están ahí 
Esperando el momento de lucirse
en nuestros días,
colmándonos de vida entusiasta. 
Haciéndonos latir acá dentro 
tan fuerte cómo la primer vez 
en que lograron apasionarnos 
o un poco más...

Del amor hecho

Todos venimos 
de un polvo que cuesta lo mismo, 
de manoseo desesperado y barato,
de versos cursi,
de necesidades constantes.
El tiempo va pasando y aún seguimos 
en el mismo mercado de los besos,
regateando el precio de caricias secas,
con olor a pobreza impregnada 
en la piel de los bolsillos.

Costumbre

Pasar el tiempo tendida con mis huesos,
con manos de cielo 
a vuelo de pájaro libre,
de instantes añiles, 
de horizontes inexplicables 
donde hacen ronda 
los pedacitos tristes
acunándose como nido
en el silencio ensordecedor de la memoria.
Figuras desnudas al azar:
tu nombre, 
un niño deseado 
y un final robado de un cuento.
Los segundos se vuelven redentores entre nubes.
Es la vieja costumbre de nacer a gritos,
con la necesidad de abarcarte, 
de durar más de lo debido,
de consumarte.

Algo así

A mí me vas a encontrar así,
un poco suelta 
cómo hojas caídas por el viento.
Un poco tierra revuelta,
liviana por dentro,
bastante inconstante,
ardiente como fuego.

Usted

Usted me recordó el sabor  
de hacer el amor, y lo deseé 
pero... 
la distancia tiene sombra. 
Tanto pasó,
tanto no hecho. Triste.
El silencio es bueno 
para lo incuestionable.
Entiendo que nadie estrena certezas 
en cuestiones del corazón, 
que no está mal alejarme 
y extrañarte todo el tiempo, 
que tenga hambre de tu enfado,
que deteste tus ausencias.
No está mal que colme 
necesidades en otro,
que lo deje comulgar con mi extrañeza.
Ni la melancolía vulgar

que me abruma cada día.

Nostalgia

De vez en cuando me visita epífana,
colmada de hambre, sagaz, 
consumista infernal y ladina
de lo que extraño,
de lo que queda y se esfuma,
de lo que no fue.
Persiste inconstante
aprieta sin miedo, estruje inadmisible y arrogante

cada sensación extendida.
La reduce liosa, sin urgencia 
en la lentitud de su propósito.
Se hospeda jerárquica condenando 
estados huérfanos y frágiles 
como si fueran temibles usureros 
de su empímera gloria.
Avara, incansable peregrina
de un viaje sin vuelta.
Inefable, se lleva todo,
hasta las últimas lágrimas 
que lloraban mis letras.

Maestro

Sí, un gran maestro es quien 
debajo de la profesión 
puede sentirse un aprendiz.
El mío tiene manos de poema triste,
de aulas rizomaticas 
que conducen a sus verdes.
Con el aprendí: aprender.
Que una clase fría de lluvia 
cayendo sobre la ventana 
puede convertirse en música.
Que ciertas obsesiones
se vuelven dulces y admiradas
como las hambrientas letras 
que leo en su muro.
Que para tener conocimientos de algo
basta con fundamentar bien 
una opinión, la nuestra tal vez.
Que somos tan libres de asistir 
como ganas tengamos de crecer.
Que cada nuevo saber adquirido deberá dejar la puerta entreabierta 
y encender la duda.
Que el aprender, se trata de comprender y elegir con que quedarse.
Que estamos listos para un exámen 
cuando confiamos 
en nuestra capacidad. 
Que para una provechosa clase 
no es necesaria un aula, 
las plazas con grandes árboles 
son tan buenas como interpretar 
la veleta de sus palabras
y cómplices, seguir el camino.

Una mujer

Una mujer habitada es aquella que confía y no la defraudan.
Una mujer habitada se mantiene en el vuelo, nadie corta sus alas.
Una mujer habitada es escuchada, acariciada, cuidada. Le dedican un poco de tiempo al día.
Una mujer habitada no necesita dar explicaciones tontas, 
pues su huésped, sabe muy bien su recorrido, lo que le gusta, por dónde anda y qué hace con total seguridad.
Una mujer habitada es libre, transparente, capaz de ser auténtica en todos los aspectos.
Se siente mujer,amante, amiga y sonríe a menudo.
Una mujer habitada es capaz de sentir, no anda buscando pretextos, porque quien la posee la cuida.
Una mujer habitada no se siente soledad 
entre toda la gente.
Una mujer habitada emprende un vuelo, sueña y se siente menos rota.
Una mujer habitada no necesita pedir cosas porque tiene todo lo que se aspira ser.

Fusionados

Enciende un viernes
el humo se funde junto al sahumerio.
La ventana entreabierta
deja escapar con la música
todo tipo de ausencias.
Se desata una guerra de caricias
y algunos besos (robados).
Fusionados
cómo paleta abierta de colores
deseosa de un lienzo virgen,
cómo destaparnos en ese vino,
soltarnos penas, ropas
y hasta la misma noche.

Sin vos

Ría, rota, roída, rancia, rendida,
Opa, opio, opaca, oscura, oxidada,
Cal, casi, ciega, ceñida,
Ida, inri, 
Ola,

Extranjera

Siempre el día después de quebrarme las alas a caricias (o las debilidades)
quedo algo vacía, o llena (nunca sé la diferencia)
Quisiera desenredarme todo el cuero 
pero tu hambre de gran emperador 
me devora como el mejor de sus banquetes.
El fin de fiesta es un largo viaje a Thánatos 
e indudablemente yo, 
la turista extranjera.